¿Qué son las finanzas operativas? ¿Para qué sirven?

¿Has tenido en algún momento dificultades de tesorería? ¿Facturabas más que nunca y sin embargo notabas que te faltaba disponibilidad de efectivo?

Pues bien, ya nos vamos acercando a qué responde la importancia de tener un adecuado control de las finanzas de las operaciones de la empresa. Y es que un aumento importante de las ventas de una empresa ha de acompañarse de una adecuada gestión financiera sobre dicho crecimiento. De lo contrario estaremos corriendo un riesgo muy importante: “morir de éxito”.

Las finanzas operativas no es ni más ni menos entender que el negocio debe de controlar su propio circuito de entradas y salidas de dinero. El objetivo que se persigue es que la empresa pueda atender sus compromisos de pagos de sus operaciones en todo momento, y que ello no suponga un coste adicional en tu cuenta de resultados (intentando optimizarlo al máximo).

¿Por qué es necesaria una gestión de la liquidez operativa?

En primer lugar habría que decir que esta necesidad de las empresas se debe a que “normalmente” las facturas emitidas no se cobran al contado y las facturas recibidas no se pagan al contado. Es decir existe un desfase entre entradas y salidas de efectivo.

Esto es muy común. Simplemente atiende al hecho de que toda empresa primero ha de fabricar su producto y posteriormente lo vende. El ingreso es el final de un proceso en el cual se aportan costes que suponen salidas de efectivo. Es lo que se le denomina período medio de maduración de la producción.

Diseña tu plan de tesorería

Cada empresa ha de adecuar su estructura financiera a las características propias, de su sector y de su mercado. ¿Qué significa esto? Pues que no es lo mismo trabajar en una empresa constructora que en un supermercado. ¿Cuál es la diferencia principal desde el punto de vista financiero? Que en una empresa constructora tiene un período medio de fabricación alto (genera costes durante la producción que han de asumirse antes del cobro por parte del cliente después de su venta), mientras que un supermercado vende sus productos al contado sin tener que fabricar nada. Ahora bien, ambas empresas han de prever cómo y cuándo entrará y saldrá tesorería. Es por ello por lo que hay que construir el escenario previsible sobre el que el financiero deberá tomar decisiones. ¿Te suena que hayas tenido que ir a contratar una póliza de crédito a tu banco?

Decir brevemente que dentro de la estructura financiera total de una empresa hay que diseñar cuánto se necesita para atender las operaciones del negocio (Finanzas operativas) y cuánto se necesita para atender la estructura de la empresa (Finanzas estructurales). Nosotros nos referimos a esta primera: las necesidades operativas.

¿Por dónde empezar?

Hay que dar por sentado que gestionas tu empresa a priori y no a posteriori (algo que no es muy común en las PYMES). Esto significa que se dispone de una adecuada gestión presupuestaria. A partir de ahí un punto fundamental es que se disponga de unos criterios básicos, y pactados, de plazos de pagos y de cobros. Entonces, si se dispone de unos presupuestos de ventas, otros de compras y otros de gastos de estructuras (además de unos criterios básicos de cobros y pagos), ya se podrá efectuar la proyección de tesorería. En dicha proyección de tesorería se podrá visualizar en qué períodos la empresa tiene (o puede tener) saldos negativos de tesorería. Esa es la clave, poder visualizar con antelación y bajo previsiones qué posibles cuellos de liquidez tendrá la empresa y en qué momento se producirá. Por último, deberás de contratar el producto adecuado (póliza, línea descuento, …), por la cantidad necesaria (se aconseja pedir un 20% más como margen de seguridad) y con los socios adecuados (entidades bancarias: pull de bancos).

Como verás el disponer de un asesoramiento financiero profesional te puede salvar muchos calentamientos de cabeza.

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